We must get beyond passions,
like a great work of art.
In such miraculous harmony.
We should love each other outside of time...
(*) Debemos traspasar nuestras pasiones como una gran obra de arte. En una milagrosa armonía. Deberíamos amarnos mas allá del tiempo.
El personaje de Steiner en "La Dolce Vita" (Fellini, 1960)
La historia, nuevamente una trilogía narrativa, comienza así...
Jueves 27... a la hora de la cena.
-Mañana nos vamos de viaje! dijo ella sin despegar su mirada, como esperando una pronta reacción.
-En serio?...Adonde?
-Es una sorpresa, tu regalo de cumpleaños...no lo sabrás hasta mañana, sentenció.
Esa noche soñé mucho, soñé con paisajes, con ciudades remotas, con ríos y lagos...
Viernes 28
Nos despertamos temprano, empacamos y nos fuimos directo al aeropuerto de Varsovia. Yo, lleno de preguntas y conjeturas, todavía sin saber nuestro destino final. Llegamos al aeropuerto y nos dirigimos a uno de los mesones. Allí se develó el misterio...vuelo Alitalia a "Roma", la "Ciudad Eterna". Casi me desmayo allí mismo, pues nunca había estado en Roma y, cada vez que pasaban los minutos, la sola idea de pisar la tierra de Fellini, de Verdi y de Miguel Ángel, me golpeaba la cabeza, sin cesar, como bellas campanadas celestiales.
Arribamos en Roma al filo del crepúsculo. Luego de acomodarnos en nuestro "cuartel general", un respetable hotel muy bien ubicado en la "Via Nazionale", salimos a recorrer las calles romanas y a respirar el aire de la "Ciudad de los Cesares". Cenamos en una típica "Trattoria" italiana, acompañados de deliciosas pizzas y generosas copas de Chianti. Continuamos nuestro paseo hacia "Plaza España" y luego a la famosa "Fontana di Trevi". Allí, junto a sus cristalinas aguas, y en punto de la medianoche, , ella sacó de su cartera una botella de Champagne y en su mano aparecieron tres hermosas rosas rojas. Me miró dulcemente y me cantó el "cumpleaños feliz". Eran los primeros minutos del día 29, mi cumpleaños No 50.

Sábado 29
En punto de las 7:30 el bus nos pasó a recoger para ir una excursión al "Vaticano". Nos integramos a un puñado de ávidos turistas; japoneses, españoles, franceses, alemanes, un chileno y una polaca. Nuestro recorrido nos llevó, entre plazas y monumentos, al "Museo Vaticano", con sus impresionantes salas llenas de incalculables tesoros en arte y cultura. Mis ojos no creían lo que veían, finalmente estaba allí, en la mismísima "Capella Sistina". Me llené de éxtasis y me emborraché de gozo contemplando cada trazo, cada pincelada de los grandes maestros. Allí están sus obras, allí están sus espíritus. Desfilaban ante mi: Botticelli, Signorelli, Perugino y el magnifico Michelangelo Buonarroti. Salimos empapados de cultura y saciados de belleza. Pero no era todo, nos dirigimos a la "Plaza de San pedro" y su famosa "Columnata", creada por el genio arquitectónico de Giovanni Lorenzo Bernini. Nos sentimos infinitamente pequeños ante la gran majestuosidad de la "Basilica de San Pedro" que nos aguardaba para mostrarnos todos sus tesoros. No pude ocultar mi profunda emoción al contemplar "La Pieta", que pese a estar resguardada en celda de cristal, parece de otro mundo. La sublime postura de esa madre que, ni todas las guerras, ni todo el odio, ni todas las muertes, ni todo el sufrimiento, le han borrado la humilde y tierna mirada. Es su hijo quien ha muerto, su precioso y adorado niño. No hay palabras.
like a great work of art.
In such miraculous harmony.
We should love each other outside of time...
(*) Debemos traspasar nuestras pasiones como una gran obra de arte. En una milagrosa armonía. Deberíamos amarnos mas allá del tiempo.
El personaje de Steiner en "La Dolce Vita" (Fellini, 1960)
La historia, nuevamente una trilogía narrativa, comienza así...
Jueves 27... a la hora de la cena.
-Mañana nos vamos de viaje! dijo ella sin despegar su mirada, como esperando una pronta reacción.
-En serio?...Adonde?
-Es una sorpresa, tu regalo de cumpleaños...no lo sabrás hasta mañana, sentenció.
Esa noche soñé mucho, soñé con paisajes, con ciudades remotas, con ríos y lagos...
Viernes 28
Nos despertamos temprano, empacamos y nos fuimos directo al aeropuerto de Varsovia. Yo, lleno de preguntas y conjeturas, todavía sin saber nuestro destino final. Llegamos al aeropuerto y nos dirigimos a uno de los mesones. Allí se develó el misterio...vuelo Alitalia a "Roma", la "Ciudad Eterna". Casi me desmayo allí mismo, pues nunca había estado en Roma y, cada vez que pasaban los minutos, la sola idea de pisar la tierra de Fellini, de Verdi y de Miguel Ángel, me golpeaba la cabeza, sin cesar, como bellas campanadas celestiales.
Arribamos en Roma al filo del crepúsculo. Luego de acomodarnos en nuestro "cuartel general", un respetable hotel muy bien ubicado en la "Via Nazionale", salimos a recorrer las calles romanas y a respirar el aire de la "Ciudad de los Cesares". Cenamos en una típica "Trattoria" italiana, acompañados de deliciosas pizzas y generosas copas de Chianti. Continuamos nuestro paseo hacia "Plaza España" y luego a la famosa "Fontana di Trevi". Allí, junto a sus cristalinas aguas, y en punto de la medianoche, , ella sacó de su cartera una botella de Champagne y en su mano aparecieron tres hermosas rosas rojas. Me miró dulcemente y me cantó el "cumpleaños feliz". Eran los primeros minutos del día 29, mi cumpleaños No 50.

Sábado 29
En punto de las 7:30 el bus nos pasó a recoger para ir una excursión al "Vaticano". Nos integramos a un puñado de ávidos turistas; japoneses, españoles, franceses, alemanes, un chileno y una polaca. Nuestro recorrido nos llevó, entre plazas y monumentos, al "Museo Vaticano", con sus impresionantes salas llenas de incalculables tesoros en arte y cultura. Mis ojos no creían lo que veían, finalmente estaba allí, en la mismísima "Capella Sistina". Me llené de éxtasis y me emborraché de gozo contemplando cada trazo, cada pincelada de los grandes maestros. Allí están sus obras, allí están sus espíritus. Desfilaban ante mi: Botticelli, Signorelli, Perugino y el magnifico Michelangelo Buonarroti. Salimos empapados de cultura y saciados de belleza. Pero no era todo, nos dirigimos a la "Plaza de San pedro" y su famosa "Columnata", creada por el genio arquitectónico de Giovanni Lorenzo Bernini. Nos sentimos infinitamente pequeños ante la gran majestuosidad de la "Basilica de San Pedro" que nos aguardaba para mostrarnos todos sus tesoros. No pude ocultar mi profunda emoción al contemplar "La Pieta", que pese a estar resguardada en celda de cristal, parece de otro mundo. La sublime postura de esa madre que, ni todas las guerras, ni todo el odio, ni todas las muertes, ni todo el sufrimiento, le han borrado la humilde y tierna mirada. Es su hijo quien ha muerto, su precioso y adorado niño. No hay palabras.


Esa noche nos sumergimos en el fascinante mundo del séptimo arte, una de mis mayores pasiones confesadas. La puesta en escena fue en el tranquilo y romántico "Harry's Bar" de "Via Veneto". Alli estuvimos compartiendo con nuestros invitados de honor; Marcello Mastroianni, Vittorio Gassman, Alberto Sordi, Silvana Mangano y Giulietta Massina, entre otros. Todos ellos, en riguroso blanco y negro, observando desde las paredes, con deliciosa complicidad. Al volver al hotel...otra sorpresa... para finalizar este día cargado de emociones...una tarta con velitas y champagne bien frío. Brindamos hasta el amanecer y...


Continuará...
Etiquetas: Año Nuevo en Roma, primera parte



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