Tercera y ultima parte...
Lunes 31
Nos levantamos relativamente temprano con la intención de ir nuevamente al Coliseo para sacar fotos, esta vez en el interior. Llegamos a las puertas de esta monumental muestra de la arquitectura romana y nos dimos cuenta de que...no eramos los únicos. Un mar de gente se agolpaba en la puertas con el propósito de ingresar. De pronto una cálida voz nos sacó de nuestros devaneos y cavilaciones acerca de como "pasar por alto" el enjambre de personas que teníamos enfrente.
- We have a tour ready to go in 15 minutes, we have reservations to get in...no lines.
Un chica, con un perfecto ingles británico, nos invitaba a sumarnos a un grupo de turistas que aguardaban pacientemente el momento para iniciar el recorrido por el gran Coliseo. Bueno...pensamos...es la única manera de entrar rápido, además nos tenemos que ir al aeropuerto a tomar nuestro vuelo de regreso a casa. Y así fue, luego de 15 a 20 minutos ya estábamos admirando la arena del Coliseo y disfrutando de las amenas explicaciones del guia.
Pero el destino o la Divina Providencia nos tenia otra gran sorpresa. Por un error de "lectura", seguramente debido a muchas libaciones con vino Chianti y otros cuantos brebajes etílicos, confundimos el horario del vuelo y...cuento corto..."sin querer queriendo" nos tuvimos que convencer de que pasaríamos la noche de Año Nuevo en ni mas ni menos que la mismísima ROMA!. Ah! pero no era tan fácil la cosa...donde alojaríamos?. Comenzamos a buscar en docenas de hoteles, hostales y...nada!. Todo completo. Ya nos estábamos acostumbrando a la idea de pasar la noche "en vela" cuando llegamos a un hotel muy pequeño y escondido y "Carlo", el dueño, se apiadó de nosotros y nos ofreció el único cuarto disponible (el que utiliza el cuando se queda por la noche). Aceptamos agradecidos y nos fuimos a un supermercado a comprar nuestra cena de emergencia. Esta vez fue "fromaggio reggiano y prosciuto di parma" , todo esto acompañado de pan fresco y empujado con un generoso "prosecco".
A las 10pm nos lanzamos a la vida y a la ultima noche del 2007, en un recorrido por las calles de la vieja e histórica Roma. Creo que unas 300.000 almas estaban haciendo lo mismo que nosotros. Las calles atestadas de gente, parejas de todos los sexos, jóvenes, viejos, familias completas, repletaban la "Via del Corso" desde "Piazza del Popolo" hasta "Piazza Venezia". Y llegaron las doce FELIZ AÑO 2008!. Los ruidos de los petardos y bocinas eran ensordecedores. Los descorches del tradicional "Spumante" se multiplicaban por doquier. Miles de personas abrazándose en las calles lo que se transformaba, al fin y al cabo, en un gran ABRAZO COLECTIVO!.
Epilogo
Regresamos a la fría Varsovia por la tarde del 01 de Enero con miles de recuerdos de una maravillosa e inolvidable estadía en Roma.
(*) La historia es verídica y los personajes son reales.
Lunes 31
Nos levantamos relativamente temprano con la intención de ir nuevamente al Coliseo para sacar fotos, esta vez en el interior. Llegamos a las puertas de esta monumental muestra de la arquitectura romana y nos dimos cuenta de que...no eramos los únicos. Un mar de gente se agolpaba en la puertas con el propósito de ingresar. De pronto una cálida voz nos sacó de nuestros devaneos y cavilaciones acerca de como "pasar por alto" el enjambre de personas que teníamos enfrente.
- We have a tour ready to go in 15 minutes, we have reservations to get in...no lines.
Un chica, con un perfecto ingles británico, nos invitaba a sumarnos a un grupo de turistas que aguardaban pacientemente el momento para iniciar el recorrido por el gran Coliseo. Bueno...pensamos...es la única manera de entrar rápido, además nos tenemos que ir al aeropuerto a tomar nuestro vuelo de regreso a casa. Y así fue, luego de 15 a 20 minutos ya estábamos admirando la arena del Coliseo y disfrutando de las amenas explicaciones del guia.
Pero el destino o la Divina Providencia nos tenia otra gran sorpresa. Por un error de "lectura", seguramente debido a muchas libaciones con vino Chianti y otros cuantos brebajes etílicos, confundimos el horario del vuelo y...cuento corto..."sin querer queriendo" nos tuvimos que convencer de que pasaríamos la noche de Año Nuevo en ni mas ni menos que la mismísima ROMA!. Ah! pero no era tan fácil la cosa...donde alojaríamos?. Comenzamos a buscar en docenas de hoteles, hostales y...nada!. Todo completo. Ya nos estábamos acostumbrando a la idea de pasar la noche "en vela" cuando llegamos a un hotel muy pequeño y escondido y "Carlo", el dueño, se apiadó de nosotros y nos ofreció el único cuarto disponible (el que utiliza el cuando se queda por la noche). Aceptamos agradecidos y nos fuimos a un supermercado a comprar nuestra cena de emergencia. Esta vez fue "fromaggio reggiano y prosciuto di parma" , todo esto acompañado de pan fresco y empujado con un generoso "prosecco".
A las 10pm nos lanzamos a la vida y a la ultima noche del 2007, en un recorrido por las calles de la vieja e histórica Roma. Creo que unas 300.000 almas estaban haciendo lo mismo que nosotros. Las calles atestadas de gente, parejas de todos los sexos, jóvenes, viejos, familias completas, repletaban la "Via del Corso" desde "Piazza del Popolo" hasta "Piazza Venezia". Y llegaron las doce FELIZ AÑO 2008!. Los ruidos de los petardos y bocinas eran ensordecedores. Los descorches del tradicional "Spumante" se multiplicaban por doquier. Miles de personas abrazándose en las calles lo que se transformaba, al fin y al cabo, en un gran ABRAZO COLECTIVO!.
Epilogo
Regresamos a la fría Varsovia por la tarde del 01 de Enero con miles de recuerdos de una maravillosa e inolvidable estadía en Roma.
(*) La historia es verídica y los personajes son reales.
Etiquetas: Año Nuevo en Roma, tercera parte



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