viernes, noviembre 16, 2007

Luca (*) para el "Transantiago"

(*) Mil pesos chilenos

Parece titular de "La Cuarta" o una broma de mal gusto pero es la verdad. No pude ocultar mi sorpresa cuando ayer leí en las portadas de los diarios electrónicos chilenos la noticia de que, después de 18 horas de "arduo" debate en el congreso, el aporte de nuevos fondos para este polémico y majaderamente discutido sistema de transporte de nuestra capital, se redujo a la la hilarante suma de mil pesos chilenos (USD $ 2.00).

He leído muchisimo sobre el famoso Transantiago (o "Transanfiasco" o "Transatanico" como ha sido jocosamente rebautizado por sus detractores) y, sin animo de polémica, quiero entregar mi opinión.

Por motivos de trabajo, he tenido la oportunidad de viajar mucho y de conocer otros países, otras culturas y otras realidades. Ahora con mayor razón ya que vivo fuera de Chile y, para bien o para mal, esto me permite tener una visión distinta del acontecer de mi país.

Un sistema de transporte de una ciudad de casi 5 millones de habitantes no se puede cambiar de la noche a la mañana. No solo están los aspectos técnicos y operacionales sino también todo un tema educacional, cultural y social de la población. Creo que el cambio fue demasiado brusco y traumático y, sumado a todos los desaciertos, problemas de planificación y políticas mal aplicadas, lo que se perfilaba como un moderno y eficiente sistema de transporte urbano no ha sido mas que un permanente "dolor de cabeza" tanto para los usuarios como para el gobierno.

Acá la situación es un poco diferente. Varsovia, la capital de Polonia, la ciudad mas grande del país con alrededor de 2 millones de almas, casi completamente destruida hasta su cimientos durante la Segunda Guerra Mundial, tiene un sistema de transporte urbano bastante digno y eficiente. Para que un sistema sea eficiente tiene que haber un buen entendimiento entre sus componentes , tiene que existir una voluntad de cooperación y también de sacrificio de lo individual para privilegiar lo colectivo.

De a poco me estoy socializando con la ciudad. A menudo vengo al trabajo en "tranvía" (que lamentablemente ya no existen en Chile) o en metro. En todas las paradas de los tranvías, y también de los autobuses, hay descripción detallada de los recorridos y los horarios de estos; por tanto puedo planificar mi viaje con antelación. El pasaje de tranvía, metro o autobús es único y tiene un solo precio 2,40 zlotys (aprox. $500 chilenos) y se puede comprar en todos los kioskos de la ciudad. También hay abonos y tarjetas electrónicas que permiten desplazarse en cualquiera de los medios mencionados, sin ninguna restricción de horarios, por un valor mensual muy económico. Tanto en los autobuses como en los tranvías existe un principio de "buena fe", ya que uno puede subirse libremente por cualquiera de sus puertas y debe validar el pasaje en maquinas especialmente habilitadas para ello, sin que exista un control estricto.

Los polacos, ordenados y trabajadores, han sabido sabido sacar provecho de sus experiencias y sacrificios en el pasado. Ellos saben que son parte de su sistema de transporte y, por ende, son también responsables de su funcionamiento. Tengo la esperanza de que en mi Santiago querido se den los pasos adecuados para buscar una solución rápida y efectiva.


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1 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Que buen punto tocaste, un pequeño gran detalle que me impactó fue que en Polonia se subían a los tranvías por todas las puertas y validaban los tickets donde correspondía, ojala pudieramos ser así y evitar que tanta gente se aglomere y suba por la puerta delantera, un ejemplo para nosotros. Y espero que luego mejore el Transantiago, poco a poco se está mejorando.

Salu2

10:35 p. m.  

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